23 de Enero de 2012

El neurodiseño como una nueva práctica hacia el diseño científico

Herrera Batista, Miguel Ángel

Resumen: Durante las últimas décadas el desarrollo tecnológico ha modificado sustancialmente todas las actividades de la sociedad. En lo que se refiere a las disciplinas del diseño, los avances tecnológicos han propiciado la incorporación de nuevas herramientas y han generado a su vez nuevos escenarios de acción. De igual manera, los avances científicos en materia de neurociencia podrán ser incorporados al diseño para potenciar su práctica. La neurociencia permitirá un ejercicio proyectual científico y mucho más humano, posibilitando así el planteamiento impostergable de un nuevo paradigma: el neurodiseño. En este trabajo exponemos nuestras reflexiones en torno al papel de los avances científicos y tecnológicos frente a la práctica del diseño y presentamos un planteamiento de lo que, a nuestro juicio deberá ser el neurodiseño como una propuesta que ofrece un firme acercamiento al diseño científico; todo ello desde un enfoque transhumanista que procura, ante todo, el mejoramiento de la condición humana. En este sentido, entendemos el neurodiseño como una práctica que difiere en lo esencial del llamado neuromarketing.

1. Los avances tecnológicos y su impacto en el diseño

Desde su consolidación como disciplina académica (1), el diseño ha experimentado diversos cambios, dentro de los cuales destacan principalmente los derivados de la incorporación de las tecnologías digitales. Es innegable que, a partir de la incorporación de dichos recursos se han ido reemplazando las herramientas y los medios tradicionales del diseño y modificando a su vez, los procedimientos de trabajo. Estos cambios en la práctica han traído como consecuencia que ciertas habilidades que en el pasado solían ser determinantes para el diseño hayan pasado a ser sustituidas o complementadas con otras habilidades relacionadas, sobre todo, con el manejo de recursos tecnológicos.

Además, aparecen nuevos escenarios y productos que demandan la participación del diseño, en especial los relacionados con el diseño digital (2). Como afirma Royo (2004), "el diseño siempre ha estado ligado a la tecnología de su tiempo, dependiendo de ésta para poder desarrollar su lenguaje y, con ello, tener espacios de comunicación en los que operar. Así, cada vez que surge un nuevo medio…, aparece un nuevo espacio de acción y la disciplina del diseño se replantea sus herramientas físicas y conceptuales…"

Estos cambios derivados del desarrollo tecnológico son evidentes en todas las modalidades del diseño. En el diseño gráfico, por ejemplo, surgen nuevas especialidades como la animación digital y el diseño web; en el diseño Industrial, el uso de las herramientas tecnológicas es indispensable en los procesos de control numérico para el modelado y la manufactura; en la arquitectura, las herramientas tecnológicas no sólo son utilizadas en el desarrollo del proyecto y la realización de la obra, sino que además algunos dispositivos tecnológicos empiezan a formar parte de las edificaciones mismas, como por ejemplo en los edificios inteligentes.

No obstante, en el notable impacto que los recursos tecnológicos han traído a la práctica del diseño, aún falta mucho por hacer. Las tecnologías han facilitado el manejo de información y la realización de actividades repetitivas necesarias en el diseño, pero no han contribuido de manera significativa al mejoramiento de los procesos creativos y a la generación de ideas innovadoras en la solución práctica de problemas de diseño. Como señala Fuentes (2005), "Las herramientas están muy a la mano. No así las ideas."

Podemos decir que en la práctica actual, los recursos tecnológicos son utilizados básicamente como sistemas informáticos de representación de proyectos y de ideas. En otras palabras, los medios tecnológicos intervienen fundamentalmente en la presentación final de resultados, no así en el proceso "creativo" del diseño. Como afirma Sosa (2007), "este rango de aplicaciones comerciales tiene un uso relativamente restringido a ciertas actividades de tipo ‘mecanizado’ en el proceso de diseño, en su mayoría ligadas directamente a la representación final de soluciones y únicamente en forma limitada, marginal o indirecta a la generación y exploración de nuevos conceptos". Desde esta perspectiva, la incorporación de herramientas tecnológicas ha tenido un impacto importante pero a la vez limitado en la práctica del diseño. Por ahora, el factor humano sigue siendo la clave en la generación de ideas novedosas y soluciones creativas a los problemas de diseño, pues "la creatividad en el diseño continúa siendo offline o analógica" (Sosa; 2007).

2. Neurociencia, diseño y neurodiseño

Si bien los avances tecnológicos han modificado sustancialmente los medios y las herramientas en la práctica del diseño, los avances científicos podrían transformar los planteamientos metodológicos y teóricos de nuestra disciplina. La neurociencia abre nuevas posibilidades para conocer y comprender mejor la naturaleza de la cognición y la conducta humana y, con ello, nos brinda un acercamiento científico al usuario del diseño, quien es finalmente el objeto de la actividad proyectiva. En este sentido, corresponde a los académicos, investigadores y profesionales del diseño incorporar los avances neurocientíficos en su práctica.

No pretendemos aquí ir más allá de una breve exposición de lo que entendemos por neurociencia, para definir nuestro enfoque del diseño y describir lo que entendemos por neurodiseño y cómo es que la neurociencia constituye un factor determinante en nuestra aproximación al diseño científico.

2.1 Una aproximación a la neurociencia y la neurociencia cognitiva

Tradicionalmente el estudio del sistema nervioso ha sido de interés para diferentes disciplinas (3) tales como la fisiología, la psicología, la neurología, la embriología, etc., pero cada una de ellas ha tenido por objeto de estudio un aspecto específico del sistema nervioso. Esta visión parcializada ha resultado con frecuencia insuficiente para explicar integralmente el funcionamiento del sistema nervioso. Actualmente, la neurociencia es un intento por integrar en una disciplina los conocimientos relativos al sistema nervioso y en especial al cerebro humano. Como señala Giménez-Amaya (2007), "Desde su origen, la Neurociencia se ha caracterizado por un marcado enfoque sintético e integrador de todas aquellas ciencias dedicadas al estudio del sistema nervioso normal y patológico."

En un sentido estricto, la neurociencia es el estudio científico del sistema nervioso central, tanto a nivel molecular como a nivel orgánico, y de sus implicaciones en la cognición y en la conducta humana. Corsi (2004) afirma que las neurociencias "engloban todo el universo de conocimientos sobre el sistema nervioso y establecen un campo de confluencia para las múltiples perspectivas que se han empleado en su estudio, desde los niveles moleculares hasta la conducta".

Por su parte Jessel describe la finalidad de la neurociencia al señalar que "La tarea central de las llamadas neurociencias es la de intentar explicar cómo es que actúan millones de células nerviosas individuales en el encéfalo para producir la conducta y cómo, a su vez, estas células están influidas por el medioambiente, incluyendo la conducta de otros individuos" (De la Barrera, 2009)

Basten estos ejemplos para mostrar el consenso existente entre diversos autores con respecto a los alcances y finalidad de la neurociencia. Es importante subrayar que la neurociencia realiza investigación tanto a nivel molecular (4), como a nivel modular (5) y sus implicaciones conductuales.

En cuanto a la neurociencia cognitiva, Escera (2007) la describe como "la disciplina que busca entender cómo la función cerebral da lugar a las actividades mentales, tales como la percepción, la memoria, el lenguaje e incluso la consciencia (6)".

Corsi (2004) destaca el objetivo de la neurociencia cognitiva al afirmar que "se aboca al estudio de los fundamentos neurofisiológicos de procesos mentales específicos".

Para Gazzaniga, la neurociencia cognitiva busca descubrir los algoritmos que describen la actividad fisiológica llevada a cabo en las estructuras neuronales, y que resultan en la percepción, la cognición y la consciencia (Gazzaniga; 1995, en Escera; 2004)

Como se puede observar la diferencia entre el uso de los términos neurociencia y neurociencia cognitiva no siempre resulta evidente (7). Como lo afirma Escera (2004) "aunque los límites entre Neurociencia y Neurociencia Cognitiva se puedan estar volviendo progresivamente más difusos, la Neurociencia Cognitiva constituye una forma de entender las relaciones cerebro-cognición con identidad paradigmática propia". En este documento nos referiremos simplemente como neurociencia a la neurociencia cognitiva.

2.2 Diseño como práctica centrada en el usuario

Concebimos al diseño como una actividad proyectiva que tiene por objeto atender las necesidades del usuario a través del desarrollo de productos, mensajes gráficos, espacios arquitectónicos, aditamentos, servicios, etc., desde una perspectiva humana y siempre de acuerdo a las condiciones, intereses y limitaciones del propio usuario. En otras palabras, partimos de un enfoque de Diseño Centrado en el Usuario (DCU) con una orientación transhumanista a través del que se busca mejorar la condición social e individual del ser humano mediante la incorporación de avances tecnológicos y científicos.

Es oportuno destacar esta postura se contrapone a otros enfoques centrados en las fuerzas del mercado y que miran al usuario principalmente como un consumidor potencial de productos y servicios, donde lo que importa en primer lugar es la obtención de un beneficio económico, antes que mejorar la condición humana del usuario.

2.3. Neurodiseño

Los avances en materia de neurociencia nos presentan una visión del ser humano mucho más integral y mejor documentada que la que se tenía anteriormente. Ahora sabemos que "el sistema nervioso es el gran coordinador de todas las funciones del organismo, empezando por las automáticas hasta las más complejas como el pensamiento, el lenguaje y la conducta" (Corsi; 2004).

Ahora bien, si partimos del hecho de que el objeto final del diseño es el usuario, y que la experiencia de éste está determinada por los procesos neuronales, podremos entonces entender la importancia de la neurociencia en el diseño y la necesidad de un nuevo paradigma: el neurodiseño

Con base en lo revisado anteriormente, entendemos por neurodiseño la aplicación de conocimientos, herramientas y métodos surgidos desde la neurociencia, para mejorar la práctica, la educación y la investigación en diseño.

Advertimos por ahora al menos tres campos de acción para el neurodiseño:

  • La aplicación de los conocimientos neurocientíficos que, desarrollados con otra finalidad, son potencialmente útiles para mejorar la práctica del diseño.
  • La utilización de métodos o herramientas de investigación neurocientífica para el desarrollo y evaluación de productos de diseño, siempre anteponiendo el beneficio del usuario.
  • El desarrollo de nuevos productos de diseño a partir de la aplicación innovadora de dispositivos desarrollados con fundamentos neurocientíficos. Tal es el caso, por ejemplo, de las interfaces cerebrales y otros dispositivos que permiten sustituir un sentido por otro (8), y que pueden ser utilizados en el diseño de productos para usuarios con alguna discapacidad.

Reiteramos que el neurodiseño lo concebimos como una práctica transhumanista que antepone el mejoramiento de la condición humana y el beneficio del usuario a cualquier beneficio económico, político o de otra índole. En este sentido, no debe confundirse con el Neuromarketing, donde la aplicación de las herramientas y conocimientos neurocientíficos suele tener por objetivo persuadir, seducir o manipular al usuario para que adquiera cierto producto o tome decisiones orientadas en un sentido específico. En otras palabras, suele mirarse al usuario como consumidor, cliente, o seguidor de una marca comercial o un partido político.

2.4 Lo que el diseño adopta de la neurociencia

Resulta evidente que el hecho de conocer mejor la naturaleza humana posibilita el desarrollo de propuestas de diseño mucho más objetivas, y que la aplicación de conocimientos, estrategias y métodos de la neurociencia al diseño resultarán de gran utilidad. Sin embargo, existen otros aspectos propios de la neurociencia potencialmente útiles para el diseño.

Por ahora, consideramos que existen al menos tres:

  1. La visión multidimensional y el carácter integrador en el estudio del sistema nervioso, propios de la neurociencia, pueden trasladarse al estudio del usuario del diseño.
  2. El mejor conocimiento de aspectos cognitivos fundamentales como la percepción, la sensación, la emoción, etc, lo que permitirá un diseño realmente ergonómico y a escala humana.
  3. Los métodos y herramientas propios de la neurociencia son potencialmente útiles para el diseño.

En cuanto al primer punto debemos mirar al usuario del diseño en todas sus dimensiones y desde una perspectiva integral. Esto es, considerar al usuario en sus dimensiones física, biológica, psicológica, cognitiva, cultural, conductual, motivacional y emocional, hecho que con frecuencia se olvida en la práctica cotidiana del diseño.

Por otro lado, la neurociencia aporta datos fundamentales sobre los límites y umbrales psicológicos de la percepción humana, la consciencia, la sobrecarga cognitiva, las sensaciones, etc, y sus repercusiones en la conducta, las emociones y la toma de decisiones, entre otros aspectos. Como señala Corsi (2004), "cualquier fenómeno, así sea la expresión más sutil del ser humano, requiere de la participación del sistema nervioso, de tal forma que su participación es indispensable para pensar, sentir o moverse". El conocimiento y comprensión de los límites humanos deberá ser considerado para garantizar que los productos se encuentran diseñados dentro de la escala humana, es decir, que sean anatómica y cognitivamente ergonómicos y centrados en el usuario.

Finalmente, las herramientas y los métodos no invasivos (9) empleados en la neurociencia resultan ser altamente útiles para la investigación y la evaluación del diseño. Las técnicas de neuroimagen o mapeo cerebral tales como la tomografía axial computarizada (TAC), la resonancia magnética funcional (RMF), la tomografía por emisión de positrones (TEP), la electroencefalografía EEG, etc, permiten obtener información objetiva con respecto a la experiencia del usuario en su interacción con el diseño. Estas herramientas podrían resultar más confiables para obtener información del usuario que los métodos basados en cuestionarios o entrevista directa, en virtud de que proporcionan datos medibles o "duros" obtenidos directamente a partir de la actividad cerebral, la cual puede, en muchos casos, desvelar información útil sobre procesos cognitivos o emocionales, aún cuando el usuario no es consciente, es decir, cuando aún no se ha dado cuenta de lo que percibe en cierto momento (10).

Además es importante destacar que la neurociencia, al estudiar integralmente el sistema nervioso central, permite establecer posibles relaciones causales entre factores cognitivos y emocionales. De hecho, muchos de los recientes hallazgos obtenidos en la neurociencia confirman relaciones funcionales y estructurales entre diversos módulos neuronales y las reacciones químicas, eléctricas y motoras observadas en diferentes partes del cuerpo. Así, ahora no sólo se investiga lo que pasa en el cerebro durante alguna actividad específica, sino que se mide al mismo tiempo la frecuencia cardiaca, el ritmo respiratorio, la dilatación de la pupila o el movimiento ocular, por ejemplo. Este "cruce" de datos simultáneos ofrece información fundamental para cualquier disciplina que tenga como objeto al ser humano. Tal es el caso del diseño.

3. Conclusiones

Como hemos visto, la incorporación de las herramientas tecnológicas a la práctica del diseño en nuestros días es una realidad innegable. Los sistemas informáticos son indispensables en la práctica actual del diseño. Es difícil imaginar a un diseñador en actividad sin el uso de las herramientas digitales.

Esta incorporación, sin embargo, se encuentra fundamentalmente centralizada en los procesos de representación o descripción del objeto diseñado. Hasta hoy, es difícil que el uso de las tecnologías vaya más allá. En algunos casos se utiliza como parte del bocetaje, pero no como herramienta para la generación de ideas no convencionales y soluciones innovadoras: la creatividad es, por ahora, una facultad exclusivamente humana, un proceso exclusivamente neuronal, no digital. Como señala Sosa (2007) las tecnologías nos sirven "para hacer lo mismo pero más rápido". Nosotros agregaríamos que también han traído nuevos escenarios de acción, pero efectivamente su uso estandarizado se ubica fuertemente en la parte de la representación del objeto.

La incorporación de la neurociencia al diseño, por su parte, puede ir más lejos aún y abrir nuevas perspectivas para la transformación sustancial de la práctica, la investigación y la enseñanza del diseño. Las herramientas y métodos neurocientíficos permiten conocer de manera objetiva la actividad cognitiva y emocional que configuran la experiencia de usuario y su interacción en el mundo a través del diseño, lo que constituye un alto potencial para el ejercicio científico de nuestra disciplina.

Por ahora encontramos dos momentos clave del proceso de diseño en los que la neurociencia puede incorporarse: uno previo a la configuración del objeto a diseñar y otro durante la evaluación del prototipo o modelo del objeto diseñado. En el primer caso, para fortalecer los principios ergonómicos y diseñar a escala humana; en el segundo caso para la realización de pruebas con el usuario final y evaluar la funcionalidad, usabilidad y habitabilidad del producto diseñado. Sin embargo, a medida de que la incorporación de la neurociencia al diseño se vaya fortaleciendo, se irá descubriendo su verdadero potencial.

Destacamos el enfoque transhumanista del neurodiseño para garantizar el desarrollo más humano y científico de productos centrados en el usuario. Ya otras disciplinas han incorporado métodos de exploración neurocientífica, pero desde un enfoque totalmente ajeno al diseño. Éste es el caso del neuromarketing que suele tener como objetivo la persuasión del consumidor para orientar su toma de decisiones o adoptar alguna conducta específica, tal como lo muestra Weinschenk (2009) en su libro "Haz clic aquí, Neuro Web Desing", lo cual puede ser válido, sin embargo, no compartimos este enfoque dado que consideramos que la investigación científica debe anteponer siempre el bienestar y el mejoramiento de la condición humana a cualquier otro interés.

Si consideramos que el diseño tiene una vocación de servicio y un compromiso social que le es propio, podemos afirmar categóricamente que, el neuromarketing no es neurodiseño, dado que los objetivos son diferentes aunque utilicen herramientas o principios similares.

Es importante tener presente que cada día se incrementa la oferta y disponibilidad de herramientas para la investigación y el registro de la actividad cerebral. Un sistema de electroencefalografía, por ejemplo, permite detectar cambios en la actividad cognitiva tales como la atención, el estado de alerta o el relajamiento, lo cual puede ser muy útil en el estudio y evaluación de interfaces gráficas operadas en puestos de trabajo o educativos. De igual manera existe una gran variedad de dispositivos potencialmente muy útiles para la evaluación de productos de diseño.

Corresponde al diseño fortalecer su carácter social y buscar alternativas neurocientíficas para mejorar la condición humana y la experiencia del usuario. Esa es la razón por la resulta necesario impulsar el neurodiseño como una propuesta que reúne en un solo enfoque otros paradigmas del diseño tales como el Diseño Centrado en el Usuario, el Diseño centrado en la Experiencia del Usuario, el Diseño Emocional, El Diseño Sensorial, etc., a los cuales incorpora las técnicas y conocimientos neurocientíficos, siempre desde un enfoque transhumanista.

4. Notas

  1. Nos referimos a la concepción forjada desde las escuelas de diseño como la Bauhaus o la superior de diseño de Ulm durante la segunda mitad del siglo XX.
  2. Royo (2004) distingue cuatro condiciones que deben darse en el diseño digital: debe existir un espacio de percepción, debe haber personas que accionen sobre ese espacio, debe existir un código de comunicación y debe existir un área susceptible de ser tratada por el diseño.
  3. El interés por comprender el funcionamiento del cerebro se ha manifestado a lo largo de la historia. Hay evidencia, por ejemplo de antiguas civilizaciones realizaban ya trepanaciones, probablemente para tratar trastornos cerebrales (Carter; 2011).
  4. Por ejemplo los neurotransmisores que son sustancias químicas segregadas por las neuronas para transmitir información a través de la sinapsis (Carter; 2011).
  5. Como la llamada área de Broca, que está relacionada con el habla y se localiza en el lóbulo frontal del cerebro (Carter; 2011).
  6. El estudio de la consciencia ha despertado gran interés entre los investigadores neurocientíficos. Agunas de las interrogantes son: ¿De qué modo la excitación eléctrica de las células del cerebro produce nuestra experiencia consciente del mundo, además de nuestro sentido de un yo íntimo y nuestra capacidad para el pensamiento abstracto y la reflexión? (Carter; 2011) Ésta y otras preguntas similares se están intentando contestar actualmente mediante la investigación neurocientífica. Por ahora sabemos que "Cada estado de percepción lleva asociado un patrón de actividad específico; ver una mancha amarilla, por ejemplo, produce un cierto patrón de actividad, y el oír hablar, otro." (Crarter; 2011).
  7. Aunque diversos investigadores como Fuster (2000) afirman que "toda neurociencia es cognitiva".
  8. Por ejemplo, para lograr que los ciegos puedan ver se han desarrollado dispositivos que trabajan a partir de un sistema de radar que permite generar imágenes visuales a partir de imágenes acústicas o el caso del Brainport que, conectados a la lengua permiten generar imágenes visuales en el cerebro.
  9. Nos referimos a técnicas que no requieren de intervenciones quirúrgicas y que permiten estudiar el cerebro en funcionamiento.
  10. El estado de la consciencia, es decir, de estar consciente de lo que se está pensando o decidiendo, no siempre resulta evidente. Como lo señala el Dr. Ranulfo Romo "Nuestro cerebro continuamente está procesando información por debajo de nuestro nivel de consciencia…", explica que sólo ciertas señales que son percibidas por nuestro cerebro alcanzan "un nivel tope, un umbral y es lo que hace que tu consciencia le preste atención"

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Acerca del autor/a:

Miguel Ángel Herrera Batista es académico de la Universidad Autónoma Metropolitana, División de Ciencias y Artes para el Diseño, en México. Obtuvo el Grado de Doctor en Diseño en la Universidad Autónoma Metropolitana. Cursó los estudios de Maestría en Educación, en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. Obtuvo la licenciatura en Arquitectura.

Líneas de investigación: Diseño educativo, ergonomía cognitiva, nuevas tecnologías, aprendizaje virtual.

email: mherrera (arroba) correo.azc.uam.mx

Citación recomendada:

Herrera Batista, Miguel Ángel (2012). El neurodiseño como una nueva práctica hacia el diseño científico. En: No Solo Usabilidad, nš 11, 2012. <nosolousabilidad.com>. ISSN 1886-8592

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